Como todo comenzó

— Carla

“Me dijeron que las matemáticas eran lo único perfecto en esta vida, pero quienes lo dicen nunca han visto tu mirada.”

— Jonathan

Jonathan & Carla

Se conocieron hace casi 10 años en la universidad, en una clase de humanidades. Carla era la estudiante aplicada que siempre tenía todos los apuntes perfectos y Jonathan… bueno, Jonathan era Jonathan. Llegaba tarde, paraba la clase para saludar al profesor, saludaba a todo el mundo desde la primera silla hasta la última y luego participaba como si hubiera estado allí desde el inicio de la clase. Caripela’o.

Llegó el primer examen y el primer gran momento de esta historia: Jonathan le pidió los apuntes de la clase a Carla y ella, sin pensarlo dos veces, le respondió: “No”. Ahí comenzó todo.

Entre miradas de coraje, mensajes de Carla diciéndole “engreído” y encuentros casuales en los pasillos, fuimos pasando de extraños a amigos. Sí, esta es una de esas historias donde descubres que del odio al amor hay solo un paso.

En el verano del 2016, mientras Jonathan atravesaba uno de los momentos más difíciles de su vida, Carla apareció. Lo escuchó, lo acompañó y decidió quedarse… no sin antes confesarle su amor. Jonathan le dijo que no estaba listo para una relación y, sin mucha discusión, Carla decidió bloquearlo de todos los posibles medios de comunicación y se fue para Europa. Claro, luego le reclamó por no haberse comunicado con ella. Carla siendo Carla.

En agosto del 2016, Carla cambió de estrategia y decidió informarle a Jonathan que, desde ese momento, iban a ser pareja. Frente a un espejo en el Church’s Chicken de Mayagüez Mall, Jonathan llegó a la conclusión de que Carla era hermosa y él simpático, así que como si hubiera tenido muchas opciones aceptó.

Ahí comenzó una relación pura y desinteresada. Y de eso último todos pueden dar fe, porque Jonathan lo único que tenía era una guagua que lo dejaba a pie constantemente, unos Converse que le había regalado un amigo antes de mudarse a Colombia y, en aquel momento, su profesión oficial era lavar platos en un restaurante. Lo único que había era amor y ganas de construir un futuro juntos.

Con los años, Carla se convirtió en la mejor amiga y una madre para Julio, pero sobre todo en su lugar seguro. También trajo la estructura y disciplina que la espontaneidad de Jonathan necesitaba. Nunca le tuvo miedo a los retos, a construir desde cero ni a convertirse en coautora de esta familia.

Hemos viajado, crecido y construido una vida juntos entre risas, momentos difíciles, el dolor de despedir a nuestra perrhija Noah, la alegría de recibir a Isla y Sol y el compromiso de criar a un hijo que tiene los genes de Jonathan… ustedes saben lo que eso significa.

Después de casi una década, se acabó la versión de prueba y finalmente vamos a suscribirnos a la versión premium.

El resto de la historia… apenas comienza.